La Construcción de mi poder.

La Construcción de mi poder.

“Si me cuento la historia, donde soy parte del problema, puedo ser parte de la solución”

Fredy Kofman

Alguna vez te has preguntado ¿qué es el poder? o si te pregunto ¿qué piensas cuando escuchas la palabra poder?, quizás te vengan a la cabeza ideas como: política, dinero, altos mandos o personalidades millonarias. Sin embargo, nos podemos preguntar si todas aquellas personalidades que hoy juzgamos poderosas ¿es porque nacieron con el poder, o lo fueron construyendo? Quizás pueda existir de ambas maneras, aunque en este momento no es importante centrarnos en esa conversación.

Miremos primero el origen de la palabra “poder”. Su etimología proviene del latín posere que hace referencia a –ser posible-, -ser capaz de-, y deriva de la expresión pote est, la cual tiene el mismo significado. En ese entendido, el PODER, podría interpretarse como la capacidad o habilidad de realizar una acción. Dado esta definición, te has preguntado ¿cómo te relacionas con tu poder?, ¿cómo lo llevas a cabo en distintos dominios de tu vida? ¿cuál es tu historia personal respecto al poder?. Seguramente estas preguntas te provoquen reflexión y alguna sensación extraña en el cuerpo. Si es asi, bienvenido al camino del aprendizaje respecto a la construcción de tu poder.

De acuerdo con Foucault “el poder no es una institución, y no es una estructura, no es cierta potencia de la que algunos estarían dotados: es el nombre que se presta a una situación estratégica compleja”. Esto puede ser en la sociedad, en las relaciones personales y al interior de las organizaciones. De esta manera, el poder no es algo que se encuentra fuera de ti, es más bien algo que puedes construir a través de los discursos que te cuentas y cuentas a los demás respecto a ti. El saber y el poder están entrelazados y se despliegan e impactan en tus relaciones.

Para conocer un poco más acerca de cómo construir tu poder, voy a explicar con un ejemplo personal, dos conceptos indispensables en el ámbito del coaching ontológico que te permitirán recuperar tu poder. Estos son, fenómeno (hecho) y la explicación (interpretaciones). Desde mi experiencia me ocurrió que mi padre no estuvo conmigo (hecho) y automáticamente la interpretación (no soy importante para él). Ahora si junto el fenómeno con la explicación , lo que me cuento es que mi padre no ha estado conmigo porque no soy importante para él. Cuando lo que sucede es que ignoro que él no se podía acercar a mi por una restricción legal.

Si elijo vivir desde la explicación de que no soy importante para mi padre, y no distingo el fenómeno de la explicación, es decir, que una cosa fue lo que sucedió y otra la que yo me conté, puedo interpretar y vivir en el resentimiento. Sin embargo al tener la capacidad de distinguir el fenómeno y no juntarlo con mis explicaciones, me otorga el poder para desafiar mis cuentos o interpretaciones y aceptar el hecho de que a mi padre no es que no le haya importado, sino más bien existía una prohibición legal en caso de acercarse, entonces el cuento cambia y puedo vivir ese hecho desde la tranquilidad y paz, abriendo posibilidades de relaciones distintas con los demás.

En ese sentido, las explicaciones que te dejan sin poder son cuando juzgas a todo lo demás culpable de lo que sucede, y desde ese espacio puedes quedar en un espacio de impotencia o sin poder frente a la situación. En cambio las explicaciones que te otorgan poder es cuando en primera persona juzgas que también eres responsable ante cierto hecho, de esta manera puedes comenzar a ejercer tu poder. Por lo general este tipo de explicaciones cuestan trabajo aceptarlas, son las que quizá más te duelan, pero es en donde somos capaces de reflexionar acerca de lo que hicimos o dejamos de hacer. Es ahí cuando nos podemos comenzar hacer cargo de nosotros mismos y de impactar en nuestro sistema. En síntesis, tu “poder” depende en gran fuerza a partir de qué tipo de explicaciones te cuentes ¿qué tipo de explicaciones te cuentas? estás parado ante la vida desde la responsabilidad o la culpabilidad a lo de afuera. Y desde esta herramienta tu puedes comenzar a construir tu poder.

Una breve mirada ontológica del “poder”, acentuando en la correlación que existe entre el poder y la “verdad”, de acuerdo con Humberto Maturana: “toda invocación de verdad encierra siempre una demanda de obediencia”. En síntesis, desde el supuesto criterio de tener la “verdad” aumentan tus expectativas de ser obedecido. Al hacerlo, estás negando al otro el espacio de su legitimidad de sus diferencias contigo, y por ende la invocación de verdad legitima las represalias en caso de no ser obedecido. La “verdad” por lo tanto confiere uso de la violencia con el otro y legitima la falta de respeto mutuo. Dado esto te puedo otorgar mi mirada de que buscar el poder a través del camino de la verdad es despreciable.

Por otra parte, continuando por un sendero ontológico del poder, de acuerdo con Rafael Echeverría, desde una mirada lingüística, el poder es un juicio o interpretación de cada observador, que recae principalmente en el juicio de capacidad para generar acción, algo similar al significado etimológico que veíamos en el inicio, entonces “mientras mayor sea la capacidad de acción, podemos emitir que tiene más poder”. Sin embargo, recordemos que el poder en el lenguaje es un juicio que depende de cada observador, por lo tanto el poder vive en el juicio que se emite y no en la capacidad de acción que se enjuicia, lo que para algunos representa poder, quizás para otros no.

Es importante destacar que para comenzar a construir tu poder, no importa que hoy en dia no ejerzas cierta acción, recuerda que estás dotado biológicamente para comenzar a emprender un camino de aprendizaje que te lleve a ejercer las acciones requeridas de dicha área, o sea, comenzar hacer lo que antes no podías hacer. Recuerda que el poder es un juicio, y todo juicio es discrepable en el tiempo: acción mata juicio. Es tu elección quedarte en la resignación sin posibilidades que emprender o comenzar el camino del aprendizaje que te lleve a mejores resultados.

Por último, es tu responsabilidad comenzar a constituir tu poder, recuerda que el poder es un fenómeno lingüístico que habita en tus discursos y que no es algo que exista afuera, a través de tus explicaciones, y que por medio de las peticiones y declaraciones que hagas y seas capaz de sostener, podrás desplazarte a un nuevo lugar donde el protagonista de tu historia seas tú.

Jesús Carvajal Mtz.

Coach Ontológico & Organizacional

jcarvajal@aprending.com.mx

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